Los bosques gestionados de una forma sostenible son sumideros de CO2.
Cada m3 de madera utilizado como sustituto de otro material puede ahorrar un total de dos toneladas de CO2. Tienen un papel importante que jugar en aumentar la eficacia de los bosques, por un lado extendiendo el período en que el CO2 es almacenado antes de ser liberado de nuevo a la atmósfera y por otro lado fomentando el crecimiento y renovación de los bosques. La producción y procesado de madera es de una alta eficiencia energética pudiendo sustituir a otros materiales que requieren de grandes cantidades de energía para ser producidos.
Uno de los grandes retos de la sociedad hoy en día es la reducción de emisiones de CO2 a la atmósfera, ya que tanto en la industria como en nuestros hábitos de consumo diarios generamos CO2. Pero, afortunadamente, los árboles contribuyen a la reducción de CO2, ya que lo absorben y lo almacenan en la madera. Por ello, usando la madera como materia prima, contribuimos a la reducción de las emisiones considerablemente. Por ejemplo, una mesa de madera de 2m2 asimila el mismo CO2 que producen cuatro coches circulando un día entero. Por tanto, podemos decir que la madera es un recurso renovable, reciclable y sostenible.