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Vivienda con certificado Passivhaus en Asturias

Amaya Salinas de León ha diseñado una vivienda basada en la madera con un consumo energético casi nulo siguiendo el estándar Passivhaus.

 

Proyectista: Amaya Salinas de León.

Producto: Superpan Tech P5.

Aplicación: Cubierta plana terraza, cubierta fachada ventilada y suelo técnico.

Arquitecto técnico: Joel Fontela Gómez

Constructora: TimberOnLive S.L.

Certificación Passivhaus: Energiehaus S.L.

Localización: Muros de Nalón (Asturias).

Año: 2015.

 

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Nuestros edificios contaminan más que nuestros coches. En un mundo cada día más preocupado por el impacto ecológico de la actividad humana, la arquitectura ha desarrollado el estándar Passivhaus, dirigido a construir edificios con el mínimo impacto ambiental y un consumo de energía casi nulo.

 

La arquitecta Amaya Salinas de León está especializada en arquitectura pasiva y bioclimática según el estándar Passivhaus, que cuenta con el certificado oficial del Passivhaus Institut. Desde su estudio, fundado en 2012, tiene en marcha tres proyectos en Asturias y León. La casa que ha diseñado en Muros de Nalón, que ha recibido diferentes reconocimientos nacionales e internacionales, es una buena muestra de su trabajo. Todo en esta vivienda unifamiliar, ejecutada con el sistema constructivo TimberOnLive en tan solo cuatro meses y medio, está pensado para lograr la mayor eficiencia energética.

 

Se trata de una vivienda destinada a segunda residencia que va a tener un uso semipermanente por parte de los propietarios durante todo el año y un uso esporádico por el resto de la familia. Esas necesidades y su deseo de construir una vivienda de consumo energético casi nulo fue lo que determinó que el proyecto siguiese las premisas del estándar Passivhaus y la arquitectura bioclimática.

 

Para responder a los diferentes grados de ocupación la vivienda se configura mediante dos volúmenes claramente diferenciados unidos por un vestíbulo de entrada que sirve de acceso. “En el volumen principal se ubican las estancias de uso permanente y de relación: cocina, salón-comedor, y dormitorio principal”, explica Amaya Salinas, “mientras que el segundo volumen es concebido con un uso casi hotelero, con varias habitaciones y un baño de uso común, de manera que el volumen principal pueda funcionar de manera independiente, tanto a nivel de uso como energéticamente”.

 

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El volumen principal, se concibe como un volumen compacto, con una orientación norte-sur. La fachada norte es prácticamente ciega, evitando pérdidas energéticas. Al sur, se abren grandes ventanales, favoreciendo las ganancias solares tanto en invierno como en verano. El segundo volumen se adosa en ángulo al principal, adaptándose a la forma de la parcela y las alineaciones marcadas por el planeamiento urbanístico.

 

La arquitecta ha optado por la madera para realizar todo el sistema estructural y parte del revestimiento exterior de la vivienda “debido a sus cualidades aislantes, su gran facilidad y rapidez constructiva y las ventajas medioambientales que conlleva este tipo de construcción en seco”.

 

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Exteriormente, la vivienda se reviste con madera de Alerce Siberiano continuo tanto en fachada como en cubierta, mientras que la cubierta plana de la terraza, la cubierta de la fachada ventilada y el suelo técnico se han realizado en Superpan Tech P5 de Finsa “por su composición, que le confiere estabilidad y resistencia a la humedad, así como alta resistencia mecánica”, señaló Amaya Salinas.

 

Para esta experta en arquitectura pasiva uno de los conceptos básicos a tener en cuenta a la hora de construir una vivienda Passivhaus es diseñar teniendo en cuenta estrategias bioclimáticas en función de la ubicación de la vivienda, la orientación de la parcela y el clima del lugar. “En invierno se busca un uso eficiente del sol, aprovechando su energía para iluminar y calentar la vivienda, mientras en verano se utilizan estrategias pasivas de refrigeración mediante sombras y ventilaciones cruzadas”, apunta. Aislamiento continuo, ventanas de altas prestaciones (en este caso el acristalamiento es de triple vidrio con cámara rellena de gas argón), hermeticidad y un buen sistema de ventilación mecánica con recuperación de calor son otros de los puntos clave.

 

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Para poder certificar la vivienda según el estándar Passivhaus fue necesario realizar un estudio previo de diseño de los detalles constructivos con ausencia de puentes térmicos. También asegurar la correcta ejecución de todos los detalles en obra con especial atención en la colocación de la lámina de hermeticidad y el sellado de los puntos críticos, como la unión fachada-carpintería o los puntos de paso de las instalaciones.  

 

Su autora buscaba realizar “una vivienda que se adaptara al uso propuesto por sus ocupantes, que fuera confortable y que tuviera un bajo uso energético”. Tras dos años de uso, los propietarios destacan el ahorro energético (tan sólo han encendido la estufa de pellets de la vivienda en dos ocasiones), junto a la calidad del aire interior, que proporciona un mejor sueño, y la ausencia de humedad, ruido, polvo y contrastes de temperatura.

 

 

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Fotografías: Amaya Salinas de León

 

 
 

Autor: Finsa Fuente: Finsa 2017-07-13